A continuación os dejo un comentario literario de un fragmento del texto que aparece en vuestro libro de texto en la página 247. Leedlo con atención.
El próximo martes deberéis traer hecho el comentario del primer texto de la pág. 248 ( lamento de Nemoroso, en la Égloga I). Seguid la estructura que se sigue aquí (prácticamente igual a la aplicada en el soneto En tanto que de rosa y azucena, en la entrada anterior).
FRAGMENTO
DE LA ÉGLOGA I, de Garcilaso de la Vega
COMENTARIO
LITERARIO
5
10
|
Por
ti el silencio de la selva umbrosa,
por
ti la esquividad y apartamiento
del
solitario monte me
agradaba;
por
ti la verde hierba, el fresco viento,
el
blanco lirio y colorada rosa
y
dulce primavera deseaba.
¡Ay,
cuánto me
engañaba!
¡Ay, cuán diferente era
y cuán de
otra manera
lo que en tu falso pecho se escondía!
Bien
claro con su voz me lo decía
la
siniestra corneja, repitiendo
la
desventura mía.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
|
Garcilaso
de la Vega (1501?-1536) fue un gran poeta español. Nació en Toledo
y sirvió al emperador Carlos I. Murió muy joven tras ser herido en
una batalla. Es
el gran poeta del Renacimiento español.
Introdujo importantes innovaciones literarias que trajo de sus viajes
a Italia y de su relación con el también poeta y amigo Juan
Boscán.
Ambos modernizaron la poesía castellana con nuevas medidas,
rimas y temas. Por todo ello es considerado el
principal representante de la poesía italianizante del siglo XVI. En
su obra destacan
un buen número de sonetos, junto con tres
églogas. Este fragmento pertenece a la Égloga
I.
Las
églogas
son
un tipo de composiciones
poéticas
que presentan
amores y desamores entre pastores: se
trata de composiciones bucólicas que
se sitúan
en un ambiente campestre. La ambientación está muy idealizada:
aparece
frecuentemente el tópico del “locus
amoenus”, en
el que se
hace uso de
la
enumeración
y los
epítetos,
como figuras literarias destacables (“verdes prados”,
“cristalinas
aguas”…).
Los
pastores se hallan también idealizados: son
jóvenes bellos y refinados,
cuyas únicas preocupaciones son las de índole amorosa.
En
la Égloga
I dos
pastores, Salicio
y Nemoroso, expresan
sus quejas amorosas.
El tema, como
es frecuente en la lírica renacentista,
es
el AMOR
FRUSTRADO,
IMPOSIBLE,
a imitación del modelo petrarquista. Garcilaso presenta a Salicio
(el
fragmento recoge su dolor),
desolado por el engaño por parte de su amada Galatea, y también,
más
adelante,
a Nemoroso, quien no menos triste, lamenta la muerte de Elisa. El
autor presenta,
así,
dos
modalidades del sufrimiento por amor, valiéndose de la figura del
amante abandonado y
haciéndola convivir con la del
que sufre la muerte de su amada.
En
el
fragmento propuesto,
Salicio se dirige a la pastora Galatea (“por
ti”)
para recriminarle que no le corresponda. Podemos
diistinguir,
por su contenido,
dos partes en el poema:
-Primera
parte. Verso 1-6.Se
nos presenta una naturaleza idealizada
(locus
amoenus)
y la presencia de la amada (“Por ti”) y del poeta.
-Segunda
parte. Verso 7-14.Aparecen
los heptasílabos para dar paso a las quejas del poeta entre signos
de admiración.
Garcilaso
utiliza en sus Églogas,
la
estancia.
La Égloga
I
se compone de treinta
estancias (421
versos). La
estancia es una
estrofa de
origen italiano compuesta
por más de seis versos endecasílabos y heptasílabos con rima
consonante al gusto del poeta. La estructura se repite a los largo de
todo el poema. En
este fragmento vemos una
estancia de 14 versos con
la siguiente estructura y rima
consonante:
11A,
11B, 11C, 11B, 11A, 11C, 7c, 7d, 7d, 11E, 11E, 11F, 7e, 11F
Formalmente
hay
que señalar que los versos de arte menor (menos de 8 sílabas)
siempre aportan ritmo a un poema, frente a la seriedad que imponen
los de arte mayor
(más de 8 sílabas). En este poema aparecen los heptasílabos para
acelerar el ritmo y para romper con la armonía impuesta por los seis
primeros
endecasílabos.
Semánticamente
destacamos
el vocabulario relacionada con la naturaleza: selva,
monte, hierba, rosa…
que se dibuja de forma armoniosa (tópico literario).
En la segunda parte aparece el elemento negativo, la
corneja.
Este animal está tomado de la literatura clásica grecolatina y
simboliza el destino; el adjetivo «siniestra»
es el que aporta su significado negativo. También expresan tristeza:
desventura,
falso y lágrimas.
El
último verso “Salid
sin duelo, lágrimas, corriendo”
se repite en varias estancias de la Égloga
I
y
expresa la
necesidad
de llorar del
yo
lírico
ante el gran dolor que siente.
Podemos
destacar la presencia
de las figuras
literarias que se citan
a continuación.
Encontramos
ALITERACIÓN
(verso
1, repetición del sonido “s”),
que busca reforzar la sensación de agrado que produce el lugar
idealizado. La descripción de este LOCUS AMOENUS cuenta con
numerosos EPÍTETOS,
es decir, adjetivos
que resaltan cualidades positivas que ya se suponen: versos 4, 5, 6
(“Verde,
fresco, blanco, colorada, dulce”).
La
ANÁFORA,
presente
en los versos
1, 2, 3 (repetición
de “por
ti”,
para
subrayar la importancia de la amada) y en los
versos
7 y 8 (“¡Ay,
cuánto!”,
para
ahondar en la sensación de dolor), permite al autor subrayar ideas y
sentimientos relevantes en el contenido del poema y aportar un tono
insistente. A esto contribuye también el uso del HIPÉRBATÓN,
con la ruptura
del orden lógico de
las palabras en
los versos 1-3, 4-6. Al
ritmo trabajado del poema contribuye no sólo la rima y la repetición
de medidas de versos, sino también la presencia de la
BIMEMBRACIÓN
(construcción
con dos elementos coordinados; la repetición de este tipo de
estructuras en los poemas renacentistas es muy frecuente y da
sensación de musicalidad
y
perfección. Podemos verlas en los
versos
2 y
5.
A
la vista de lo comentado, podemos considerar el fragmento propuesto
como una composición representativa de la lírica renacentista.
Así lo confirman los
rasgos formales
que presenta: se trata de una estancia, formada por versos
endecasílabos y heptasílabos; es una égloga en la que un pastor
expone sus quejas amorosas; además, aparecen figuras retóricas que
buscan el ritmo marcado (anáforas y bimembraciones), el énfasis en
determinadas palabras, desordenándolas en el discurso (hipérbaton)
y la importancia de cualidades positivas del paisaje (epítetos). Los
aspectos temáticos del
poema son también los habituales de los poemas italianizantes del
siglo XVI: la presencia del LOCUS AMOENUS y del amor imposible, en la
línea de Petrarca, ayudan a confirmar el carácter renacentista de
la composición propuesta para comentario.