A continuación os dejo un comentario literario de un fragmento del texto que aparece en vuestro libro de texto en la página 247. Leedlo con atención.
El próximo martes deberéis traer hecho el comentario del primer texto de la pág. 248 ( lamento de Nemoroso, en la Égloga I). Seguid la estructura que se sigue aquí (prácticamente igual a la aplicada en el soneto En tanto que de rosa y azucena, en la entrada anterior).
FRAGMENTO DE LA ÉGLOGA I, de Garcilaso de la Vega
COMENTARIO LITERARIO
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Por ti el silencio de la selva umbrosa, el blanco lirio y colorada rosa la desventura mía. |
Las églogas son un tipo de composiciones poéticas que presentan amores y desamores entre pastores: se trata de composiciones bucólicas que se sitúan en un ambiente campestre. La ambientación está muy idealizada: aparece frecuentemente el tópico del “locus amoenus”, en el que se hace uso de la enumeración y los epítetos, como figuras literarias destacables (“verdes prados”, “cristalinas aguas”…). Los pastores se hallan también idealizados: son jóvenes bellos y refinados, cuyas únicas preocupaciones son las de índole amorosa.
En la Égloga I dos pastores, Salicio y Nemoroso, expresan sus quejas amorosas. El tema, como es frecuente en la lírica renacentista, es el AMOR FRUSTRADO, IMPOSIBLE, a imitación del modelo petrarquista. Garcilaso presenta a Salicio (el fragmento recoge su dolor), desolado por el engaño por parte de su amada Galatea, y también, más adelante, a Nemoroso, quien no menos triste, lamenta la muerte de Elisa. El autor presenta, así, dos modalidades del sufrimiento por amor, valiéndose de la figura del amante abandonado y haciéndola convivir con la del que sufre la muerte de su amada.
En el fragmento propuesto, Salicio se dirige a la pastora Galatea (“por ti”) para recriminarle que no le corresponda. Podemos diistinguir, por su contenido, dos partes en el poema:
-Primera parte. Verso 1-6.Se nos presenta una naturaleza idealizada (locus amoenus) y la presencia de la amada (“Por ti”) y del poeta.
-Segunda parte. Verso 7-14.Aparecen los heptasílabos para dar paso a las quejas del poeta entre signos de admiración.
Garcilaso utiliza en sus Églogas, la estancia. La Égloga I se compone de treinta estancias (421 versos). La estancia es una estrofa de origen italiano compuesta por más de seis versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante al gusto del poeta. La estructura se repite a los largo de todo el poema. En este fragmento vemos una estancia de 14 versos con la siguiente estructura y rima consonante:
11A, 11B, 11C, 11B, 11A, 11C, 7c, 7d, 7d, 11E, 11E, 11F, 7e, 11F
Formalmente hay que señalar que los versos de arte menor (menos de 8 sílabas) siempre aportan ritmo a un poema, frente a la seriedad que imponen los de arte mayor (más de 8 sílabas). En este poema aparecen los heptasílabos para acelerar el ritmo y para romper con la armonía impuesta por los seis primeros endecasílabos.
Semánticamente destacamos el vocabulario relacionada con la naturaleza: selva, monte, hierba, rosa… que se dibuja de forma armoniosa (tópico literario). En la segunda parte aparece el elemento negativo, la corneja. Este animal está tomado de la literatura clásica grecolatina y simboliza el destino; el adjetivo «siniestra» es el que aporta su significado negativo. También expresan tristeza: desventura, falso y lágrimas. El último verso “Salid sin duelo, lágrimas, corriendo” se repite en varias estancias de la Égloga I y expresa la necesidad de llorar del yo lírico ante el gran dolor que siente.
Podemos destacar la presencia de las figuras literarias que se citan a continuación. Encontramos ALITERACIÓN (verso 1, repetición del sonido “s”), que busca reforzar la sensación de agrado que produce el lugar idealizado. La descripción de este LOCUS AMOENUS cuenta con numerosos EPÍTETOS, es decir, adjetivos que resaltan cualidades positivas que ya se suponen: versos 4, 5, 6 (“Verde, fresco, blanco, colorada, dulce”). La ANÁFORA, presente en los versos 1, 2, 3 (repetición de “por ti”, para subrayar la importancia de la amada) y en los versos 7 y 8 (“¡Ay, cuánto!”, para ahondar en la sensación de dolor), permite al autor subrayar ideas y sentimientos relevantes en el contenido del poema y aportar un tono insistente. A esto contribuye también el uso del HIPÉRBATÓN, con la ruptura del orden lógico de las palabras en los versos 1-3, 4-6. Al ritmo trabajado del poema contribuye no sólo la rima y la repetición de medidas de versos, sino también la presencia de la BIMEMBRACIÓN (construcción con dos elementos coordinados; la repetición de este tipo de estructuras en los poemas renacentistas es muy frecuente y da sensación de musicalidad y perfección. Podemos verlas en los versos 2 y 5.
A la vista de lo comentado, podemos considerar el fragmento propuesto como una composición representativa de la lírica renacentista. Así lo confirman los rasgos formales que presenta: se trata de una estancia, formada por versos endecasílabos y heptasílabos; es una égloga en la que un pastor expone sus quejas amorosas; además, aparecen figuras retóricas que buscan el ritmo marcado (anáforas y bimembraciones), el énfasis en determinadas palabras, desordenándolas en el discurso (hipérbaton) y la importancia de cualidades positivas del paisaje (epítetos). Los aspectos temáticos del poema son también los habituales de los poemas italianizantes del siglo XVI: la presencia del LOCUS AMOENUS y del amor imposible, en la línea de Petrarca, ayudan a confirmar el carácter renacentista de la composición propuesta para comentario.
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